EL COMAL Y LA OLLA

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El presidente López sigue “saludando con sombrero ajeno” y comprando votos. Presidió la ceremonia de abanderamiento a la delegación mexicana de atletas que competirá en los Juegos Olímpicos de Japón. ¿La noche del domingo habrá visto alguna película norteamericana del viejo oeste? Les ofreció  ”una recomensa…perdón: recompensa” a todos los  integrantes de ese grupo mexicano, no sólo a los deportistas y “algo especial a los que traigan medallas”.

Sin embargo el inicio de semana, con “pilas recargadas”, lo llevó a decir: “no es un asunto personal, el funcionario o servidor público  es un simple administrador del dinero del pueblo”. De acuerdo. Pero para nadie es un secreto que el primer administrador público de México siempre ha utilizado ese anzuelo para tratar de allegarse simpatías político electorales. El dinero siempre es un atractivo energético para el ser humano.

¿Tendrá conocimiento el primer López del país de los históricos avatares de cada deportista para lograr clasificar y en esta ocasión ser parte de los 162 integrantes de dicha delegación? La señora Guevara, (excelente deportista y que enorgulleció a los mexicanos por sus triunfos y sus medallas) que  gusta correr en las pistas de tartán (o del material que sea) y divertirse en motocicleta, sabe que los recursos oficiales para el deporte fueron exiguos en su tiempo a pesar de sus protestas como deportista, por tal motivo, no se ve que incremente esos recursos.

Es claro que no ha logrado presupuestos más satisfactorios. La ahora directora del deporte en México se quejaba, cuando participaba en competencias. Ahora hace lo mismo que los anteriores encargados de deporte en el país: cobra bien, puntualmente y hace lo que la dejan hacer.

Seguramente recuerda la señora Guevara que gran parte del financiamiento para los atletas de cualquier disciplina emana de la familia o de algún mecenas. Conforme el palmarés del aspirante al pódium avanza la inversión  presupuestal pero con raquíticos apoyos apropiándose luego de los triunfos. Si bien la inversión en instalaciones, equipos, personal e insumos en general corren a cuenta del gobierno, siempre son insuficientes.

Ahora que se habla del combate a la corrupción habría que certificar que los funcionarios directivos y demás, no sean “aviadores” o dilapiden el presupuesto como se acostumbra. Habría que investigar el asunto de los “patrocinios” y los negocios que para muchos empresarios de ahí se derivan. Es mucho dinero el que se maneja con eventos deportivos como las olimpiadas de donde al deportista se le entregan mendrugos como si fueran pordioseros. Hace falta justicia económica.

Ah!!, pero cuando el deportista mexicano gana medalla, el crédito es total se lo apropian  las “autoridades” y el gobierno fanfarronea con el esfuerzo de otros. Ahora el presidente los asemeja a los cazadores de recompensas del viejo oeste y les ofrece “una recompensa” y algo más para los “que traigan medallas”.

¿Alguna semejanza al novelesco corsario que abordaba y asaltaba los barcos mercantes para luego entregar lo robado al poderoso en el castillo y recibir la recompensa? o de plano ¿asemejan a los piratas que se reparten el botín? Una definición del diccionario de la palabra pirata dice: Persona cruel que no se compadece de los trabajosa ajenos”. “El comal le dijo a la olla….”. Y…qué pasa?

PERIODISTA: mjimenezibanez58@gmail.com

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