PEDRO INFANTE FUE “MEXICANO POR CONVICCIÓN Y NO POR ACCIDENTE” A 62 AÑOS DE SU MUERTE.

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Historias, especulaciones, mitos y hasta dudas se han generado en torno a un hombre; José Pedro Infante Cruz, quien fuera mejor conocido en México y el mundo como, Pedro Infante; el actor de la época de oro del cine mexicano que diera vida a muchos personajes de la vida urbana y campirana de esas décadas.

Desde el vagabundo que logró ganar la confianza de una familia suigeneris, hasta el petulante acaudalado que fue cambiado siendo un bebé por la madre humilde quien para salvarle la vida,  entrega su hijo genético a la familia rica quien lo cría.

Pedro Infante, el Indio Tizóc que llenó de gloria a la industria cinematográfica nacional en 1956, cuando el galardón Oso de Plata le fuera entregado post mortem; el mecánico, el boxeador, el carpintero, el charro, el fanfarrón, el mujeriego, el enamorado, el profesor rural, el versátil y carismático actor, el piloto aviador.

Es en esta faceta donde inicia la leyenda que diera origen a infinidad de historias entorno a su vida y muerte. La mañana del lunes 15 de abril de 1957, a las 7:30 horas despegaba del aeropuerto de Mérida, Yucatán una aeronave capitaneada por el actor quien era acompañado por  el capitán Víctor Manuel Vidal y el mecánico Marciano Bautista.

Alrededor de las 8:15 de la mañana, un ruido estruendoso de motor en el aire llamó la atención de los curiosos, seguido de un impacto y una explosión. Un tetramotor carguero de TAMSA se estrellaba en el patio trasero de un predio ubicado en la calle 54 de la ciudad de Mérida. Testigos indicaron que vieron sobrevolar un avión de Este a Oeste pero comenzó a perder altura siendo inevitable su caída precisamente en el patio trasero de una tienda de abarrotes conocida como “La Socorrito”.

Es en este lugar donde se encuentra una estatua de Pedro Infante, y donde cada aniversario luctuoso, personas provenientes de muchos lugares llegan a recordar al artista. Pedro Infante fue un fanático de la aviación. Acumuló 2989 horas de vuelo como piloto. Estaba registrado con el nombre de rol de «Capitán Cruz». Previo al accidente que le costó la vida, ya había tenido otros dos accidentes aéreos, el primero en la ciudad de GuasaveSinaloa, donde al intentar despegar de una pista improvisada el avión no pudo ganar altura y se fue de frente contra un cultivo de maíz, de ese accidente le quedó una pequeña cicatriz a la altura de la barbilla, el segundo desplome fue cerca de ZitácuaroMichoacán, razón por la que tuvo que implantársele una placa de platino en parte del cráneo.

El 15 de abril de 1957, Pedro Infante piloteaba un Consolidated B-24 Liberator, matrícula XA KUN de la empresa TAMSA, el cual fue un bombardero en la Segunda Guerra Mundial. Poco después de despegar del aeropuerto, y cuando había alcanzado unos 20 metros de altura, el avión cayó en el patio del predio de la calle 54 Sur y 87; sin embargo, su monumento se erigió en la calle 62 y 91, ahí se le nombró plaza Pedro Infante.

 

 

 

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