DESCUBREN FUENTE DE SÚPER ENERGÍA UNIVERSAL.

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Nasa.- El Universo está bañado en rayos cósmicos, haces de partículas aceleradas a grandes velocidades llegan a la Tierra constantemente, aunque la atmósfera nos protege de ellos pero el origen de los rayos cósmicos más energéticos, conocidos desde hace más de cien años, era un misterio hasta ahora.

A partir de la pista de una única partícula, un neutrino, una colaboración internacional de científicos liderada por el observatorio IceCube, en la Antártida, ha logrado rastrear por primera vez uno de los posibles orígenes de los rayos cósmicos de alta energía. El hito abre nuevas posibilidades en la llamada astronomía multi mensajero, que se inició el año pasado con la detección simultánea de un choque de estrellas de neutrones mediante ondas gravitacionales y electromagnéticas.

La fuente de este neutrino, y de los rayos cósmicos que lo originaron, es un objeto conocido como blazar, a 4.000 millones de años luz de la Tierra, según publican hoy los investigadores en un artículo en la revista Science .

Se trata de una galaxia que en su centro alberga un agujero negro supermasivo que engulle toda la materia que se le acerca, un fenómeno extremadamente violento y en un equilibrio precario. Cuando el equilibrio se rompe, emite fogonazos de radiación electromagnética y rayos cósmicos de alta energía, justo en dirección a la Tierra. Es por eso que los investigadores han podido rastrearlo, a través de un esfuerzo combinado de veinte observatorios situados en la Tierra y el espacio.

“Esta campaña ha cubierto todas las longitudes de onda del espectro electromagnético, desde la radio a los rayos gamma y, lo más importante, el neutrino de IceCube que lanzó la alerta”, declara por correo electrónico Francis Halzen, físico de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos) e investigador principal del observatorio IceCube.

Es por eso que se trata de astronomía multimensajero, ya que ha utilizado dos tipos de mensajeros: ondas electromagnéticas y neutrinos. “Los neutrinos nos abren una nueva ventana para observar el Universo”, recalca también por correo electrónico Darren Grant, investigador de la Universidad de Alberta (Canadá) y primer firmante del estudio.

IceCube, impulsado por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos, es un observatorio especializado en la detección de neutrinos, partículas prácticamente indetectables. Son los fantasmas del mundo subatómico: ya que interaccionan muy poco con la materia, pueden atravesarla sin problemas, se encuentre ésta en forma de polvo, planetas o estrellas, y viajan por el universo durante miles de millones de años luz en línea recta, sin detenerse ni desviarse, y casi a la velocidad de la luz.

“Los neutrinos son los mensajeros astronómicos ideales”, afirma Darren Grant. Pero a la vez son extremadamente difíciles de cazar: “solo uno de cada 10.000 neutrinos que llegan a IceCube choca con el núcleo de un átomo del hielo y se transforma en una señal que podemos detectar”, señala Francis Halzen. Para maximizar las posibilidades de detección, IceCube fue construido como un observatorio gigante: sus instrumentos se extienden en un volumen de un kilómetro cuadrado bajo el hielo antártico.

 

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