ADULTOS MAYORES PUEDEN TENER SECUELAS GRAVES A CONSECUENCIA DEL COVID-19, UDEG.

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Ante el coronavirus, lo preocupante es el segmento de población mexicana de 60 años o más que no tiene cobertura a servicios de salud como IMSS, ISSSTE u otros; lo cual la convierte en una población más vulnerable, agregó la doctora Patricia Noemí Vargas Becerra.

Destacó que en Jalisco hay 116 mil 558 personas de 60 años o más que no tienen acceso a servicios de salud, y si a esta cifra se le agrega los que tenían Seguro Popular y ya no cuentan con el mismo, hay 360 mil 423 personas de 60 años y más que pueden no tener acceso a servicios de salud.

En el caso de México, hay un millón 665 mil 666 personas de 60 años y más sin acceso a cobertura de salud; y si a eso le agregamos los que tenían Seguro Popular, y que no se sabe qué pasa con ellos, hay 6 millones 76 mil 338 personas en el mismo rango de edad que podría no tener cobertura en servicios salud.

En Jalisco, alrededor de 60 por ciento de la población de adultos mayores padece más de una comorbilidad, ya sea diabetes con hipertensión –que es lo más común–, o diabetes con hipotiroidismo, enfermedades coronarias con hipertensión, entre otras, reveló la académica del Departamento de Ciencias de la Salud del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), doctora Lidia Jacqueline Bañuelos Becerra.

Por su parte, la Jefa del Departamento de Ciencias de la Salud, del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), doctora Patricia Noemí Vargas Becerra, dio a conocer que en Jalisco hay 627 mil 823  personas de 65 años o más, que representan alrededor de 7.5 por ciento de la población del Estado; y en México hay  9 millones 763 mil 558 personas en el mismo rango de edad, lo que representa también alrededor de 7.6 por ciento de la población total, informó. 

Por lo anterior, la doctora Bañuelos Becerra, especialista en Medicina Interna y Geriatría, advirtió que este sector poblacional es de los más vulnerables al coronavirus (Covid-19), una infección viral extremadamente contagiosa que puede tener peores pronósticos, como lo demuestra el comportamiento de la enfermedad en Italia y China.

Subrayó que la susceptibilidad al Covid-19 en este sector de la población está relacionada con la inmunosenescencia –una deficiencia del sistema inmune propia de la edad– y con patologías como diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca, enfermedades renales, así como enfermedades oncológicas, todas frecuentes en los mayores de 65 años. Y la obesidad es un factor extra que no favorece al sistema inmune, ya que propicia en éste una respuesta deteriorada, agregó.

Bañuelos Becerra recordó que el coronavirus puede provocar una enfermedad leve como gripe con tos o fiebre, y progresar en grupos susceptibles, como los adultos mayores, a una neumonía grave con dificultad respiratoria. En este punto la fiebre es persistente, hay ahogos o dificultad para respirar, y el paciente puede necesitar aislamiento en el hospital. Y puede llegar a un punto en que la disnea o dificultad para respirar sea tan grave que el paciente requiera cuidados de terapia intensiva con entubación.

Si un adulto mayor supera el Covid-19 corre el riesgo de quedar con una secuela pulmonar, es decir,  fibrosis, una cicatriz que deja la neumonía por la inflamación y destrucción que hay en pulmones.

“El pronóstico es muy reservado. Pueden recuperarse o quedar muy deteriorados en su funcionalidad por el resto de sus días, y llegar a depender de oxígeno suplementario en sus domicilios y algunos vivir conectados a un tanque de oxígeno, o tener que utilizar inhaladores de por vida para mejorar su oxigenación”, señaló Bañuelos Becerra.

En Italia, casi seis de cada diez infectados tienen 80 años o más, y casi nueve de diez que han muerto por este virus tenían 60 años o más. En el caso de China, dos de cada diez de las personas que murieron por esta causa eran mayores de 80 años.

En este contexto, a China no le fue tan mal; esto se debe a las medidas como aislamiento social que tomó de manera más temprana que Italia, país donde la gente tomó las precauciones debidas más tarde.

Recomendaciones para los cuidadores o acompañantes de adultos mayores

  • Debe haber, de preferencia, sólo una persona conviviendo con el adulto mayor, y no hay que dejar que éste entre en contacto con niños, ya que los pequeños pueden ser portadores asintomáticos y contagiarlo.
  • La persona que convive o cuida al adulto mayor debe lavar sus manos hasta la zona de las muñecas de manera frecuente con agua y jabón, por lo menos durante veinte segundos cada vez, poniendo atención a uñas y dedos.
  • Es recomendable que el cuidador o acompañante no use joyas, pulseras y relojes.
  • En caso de no tener agua disponible, debe usar alcohol o alcohol en gel para desinfectar las manos.
  • Es recomendable no tocar ojos, nariz, ni boca con las manos infectadas.
  • El cuidador o acompañante, al toser o estornudar debe cubrirse la boca con la parte interior del brazo.
  • La persona que está en contacto con el adulto mayor debe tener el menor contacto posible con gente que puede ser portadora de la enfermedad y debe salir lo menos posible a la calle. Por ello, debe haber en casa el suficiente abastecimiento de alimentos y medicamentos, de manera que se eviten las salidas frecuentes a supermercados y farmacias.
  • Los adultos mayores no deben de ser saludados de beso.
  • Los objetos de plástico, de madera, las andaderas, el bastón, los cajones, las agarraderas de las puertas deben ser constantemente desinfectadas y limpiadas, ya que personas asintomáticas o con enfermedad leve pueden dejar ahí el virus.

Medidas para adultos mayores

  • Una dieta adecuada alta en fibras, frutas, verduras, consumo limitado de carbohidratos y evitar las grasas saturadas. Los platos deben ser balanceados.
  • Hacer ejercicio, ya que las personas que se ejercitan tienen más defensas que las sedentarias.
  • Buen dormir, por lo menos ocho horas.
  • Evitar el estrés, ya que baja el sistema inmune.
  • El adulto mayor debe lavarse las manos después de ir al baño, después de tener contacto con cualquier superficie que pueda estar infectada, antes de tomar sus alimentos, de tocarse la cara y cuando vaya a tomar medicamentos.

El reto es cómo se les va a dar acceso a servicios de salud en el momento en que sea necesario, dijo Vargas Becerra, y subrayó que el Estado es el garante de cuidar el derecho a la salud de la población.

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