AVANZA LACERANTE EL «NUEVO MODELO» DE TRANSPORTE EN JALISCO.

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La Secretaría de Transporte implementa recorte de los derroteros en las rutas del transporte público que cruzan o se acercan a lo que será la línea tres L3 (aún sin concluir) así lo dieron a conocer usuarios afectados de la ruta 633 que cruza la cabecera municipal de Zapopan, y cuyo recorrido fue recientemente modificado por la dependencia estatal dirigida por Diego Monraz Villaseñor.

Con esta modificación los usuarios de esta ruta, se ven obligados a pagar un doble servicio para llegar a sus destinos. La Secretaría de Transporte argumenta por su parte, que ese servicio de verá regularizado al entrar en funcionamiento la L3, sin embargo; nada se explica acerca del recorte de 66 unidades de la ruta 633 que en su recorrido original cubría el servicio hasta algunos de los fraccionamientos a donde no llegará la L3, por lo que el incremento en el costo del transporte público para los habitantes de colonias como la «Chori», «Nuevo México», «Santa Lucia», y otras más ubicadas en el polígono de la base aérea.

El ajuste aplicado por la dependencia a los derroteros, sin tomar en cuenta las necesidades de la ciudadanía, son encabezadas presuntamente por un ex integrante del desaparecido Instituto de Movilidad, fue también asesor de Mario Córdova España, y ahora colaborador de Monraz en la secretaría, David Ávila.

En este contexto, la ruta 633 que cubría originalmente un derrotero con 66 unidades, las cuales ya resultaban insuficientes debido a la demanda del servicio, quedó reducido a 15 camiones que ya no recorren el 100 por ciento del recorrido original.

El sector transportista por su parte, se mantiene doblegado por las amenazas e imposiciones que Diego Monraz despliega de manera sistemática, para justificar que el «nuevo modelo» modelo de ruta-empresa denominado «Mi Transporte» resultará funcional, pero nada accesible a los bolsillos de los usuarios.

Este proceso de «reordenamiento» en el transporte público de la zona metropolitana de Guadalajara, cada día se ve más alejado de la eficiencia en su movilidad y mayormente apegado al negocio de unos cuantos, y (no son los transportistas), lo mismo sucederá con rutas como la 644, 636, 637, 641, 15 y otras que brindaban un servicio, no extraordinario pero, daban un servicio.

Hasta el momento se ha venido manejando un juego de «toma y daca» en torno a la implementación y suspensión de rutas, como la 45 que ha servido de «bandera» política de un diputado en el Congreso de Jalisco, la 500 y la 200 que fueron desaparecidas sin mayor explicación de la autoridad; la 19 que desapareció cobrando 7 pesos y varios meses después reaparece recortada su ruta y cobrando 9.50 pesos.

Este es el concepto que tiene la autoridad del mejoramiento de un «servicio» público, transformado perversamente en un fructífero negocio.

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