COQUETEA INICIATIVA EN EL CONGRESO CON LLEVAR A LA ROTONDA A PERSONAJE BICENTENARIO, DIONISIO RODRÍGUEZ

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Ante medios de comunicación, la diputada Miriam Berenice Rivera Rodríguez, hizo del conocimiento que presentará  ante el Pleno del Congreso del Estado de Jalisco la iniciativa para que los restos del Benemerito Dionisio Rodríguez Castillo, impresor y humanista, sean trasladados a la rotonda de los Jaliscienses Ilustres.

En una breve semblanza de la trayectoria de este ilustre jalisciense, la legisladora destacó el trabajo como impresor, con más de 600 títulos, su ayuda para la construcción de diversos hospitales y escuelas, y su participación en la política.

“Se propone que sus restos sean trasladados a la rotonda de los Jaliscienses Ilustres y se coloque una escultura en su honor con la finalidad de difundir vida y obra de este gran jalisciense” señaló la diputada.

Correspondió al editor Luis Enrique Reynoso Vilches, mencionar que en conjunto con diversas instituciones académicas, sociales, culturales y religiosas, se respalda dicha iniciativa, como la Universidad de Guadalajara y el Arzobispado de Guadalajara.

Por su parte, Tomás de Híjar Ornelas, historiador y cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara, habló de que se está haciendo un acto de justicia, de rescatar del olvido a uno de los benefactores más importantes de México y sobre todo del estado de Jalisco.

Finalmente, el Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Artes Gráficas (CANAGRAF), Carlos Humberto Landeros Romero, reconoció la labor que se está haciendo de trasladar los restos de Dionisio Rodríguez, agregó que debería ser una inspiración  para todos los impresores.

Dionisio Rodríguez Castillo nació el 8 de abril de 1810, en Guadalajara, Jalisco. Fue hijo de Don Mariano Rodríguez y Doña Antola Castillo. Estudió en el Seminario y se tituló como abogado cuando tenía 25 años.

Al morir su padre, se hizo cargo de la imprenta familiar, desde donde imprimió más de 600 importantes títulos de la época, incluido el famoso “Calendario de Rodríguez”.

Murió el 1 de Mayo de 1877, y a su funeral en el Panteón de Belén asistieron más de 15 mil personas, en una Guadalajara que en ese entonces contaba con cerca de 80 mil habitantes.

Se desempeñó como Secretario del Ayuntamiento, y más tarde, Secretario de la Junta Departamental, según se menciona en el libro “Los Beneméritos de Jalisco”.

Fue diputado al Congreso del Estado en el año de 1846. Según el documento “Cronología Política del Estado de Jalisco. 1530-1988”, el licenciado Dionisio Rodríguez participó como diputado propietario del Congreso de la Unión por el Estado de Jalisco, para el período 1846-1847, de la Legislatura del Congreso Nacional Extraordinario.

Diversos relatos manifiestan que desde estos cargos públicos, Dionisio Rodríguez Castillo siempre veló por el bienestar de las personas, por el respeto a los derechos humanos, y por promover a la cultura y la educación como herramientas para la preservación de la armonía social.

Fue el principal organizador, director y sostén de la Escuela de Artes y Oficios, institución que enseñaba a trabajar a jóvenes, niños y adultos desprotegidos.

Ayudó en la construcción de la Penitenciaria del Estado y fue parte fundamental en su adecuado funcionamiento, en la que en 1870 formó parte activa en su reforma. Se menciona también que con frecuencia visitaba los sitios del crimen, donde se reunía con los presos y los adoctrinaba y consolaba con una lenguaje sencillo y lleno de bonhomía.

Con recursos propios, Dionisio realizó travesías a Europa y los Estados Unidos, en el que conoció de cerca los sistemas penitenciarios y su funcionamiento. Ante ello, en 1864, fue nombrado comisionado especial de la Penitenciaría del Estado.

También consagró su vida a la construcción de hospitales, templos y al apoyo a diversas congregaciones religiosas. En el ámbito educativo, y a través de la Sociedad Católica de Guadalajara, que presidió, promovió la fundación de diversas escuelas primarias, secundarias y organismos de aprendizaje para adultos, la Escuela Libre de Derecho y el Liceo Católico, instituciones todas, que ofrecían aprendizaje a miles de tapatíos. Por lo anterior, en algunos textos se le menciona como “el animador del proyecto educativo particular más importante del siglo XIX en Jalisco”.

En la actualidad, una modesta calle al oriente de Guadalajara lleva su nombre, corre de sentido poniente a oriente, iniciando en la Calzada Independencia y concluyendo su serpenteante recorrido en el cruce de la calle Sucre en la Colonia Benito Juárez.

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