ESCUELA EN CASA

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Por: Miguel Bazdresch Parada*

Días atrás, de casualidad, tuve oportunidad de ver un video en la web de YouTube en el cual una señora ama de casa, compartía con el público su modo de pensar sobre la educación y su experiencia en hacer “escuela en casa”. La charla se limitó a dieciocho minutos, pues se ubicó en el modo “Charla TEDx” la cual tiene un formato muy específico.
Compartió sobre todo las acciones y actividades realizadas con sus tres hijos, todos en edad escolar, y también los resultados generales observados por ella. Dedicó algunos momentos a refutar algunos argumentos que ha escuchado contra la escuela en casa. Por ejemplo, la poca socialización de los niños y niñas, supuestamente perdida cuando los niños y niñas no van a la escuela donde se encuentran con otros niños y niñas de su edad y pueden compartir, hacer amigos, tener actividades conjuntas y cooperar en el aprendizaje de cada uno entre varios. Ella demostró como se han socializado sus hijos y cuáles son sus conductas sociales. Además, aclaró que la decisión de hacer la escuela en casa fue previa a la pandemia, y otros puntos sobre la evaluación y certificación de los aprendizajes, la participación actividades en el barrio donde vive y otros detalles.
Comparto lo anterior aquí en “Educ@rnos” pues las cifras conocidas acerca de los niños y niñas adscritas a esa modalidad crece y vale la pena reflexionar sobre el valor educativo de la misma, pues ahora ya no es una mera ocurrencia extraña. Desde luego no es, ahora, una modalidad con valor pues los textos legales establecen la educación obligatoria, y la obligatoriedad de asistir a la escuela dispuesta para hacer cumplir tal Ley. Sin embargo, por ahora no interesa discutir esa cuestión, sino el aspecto educativo propiamente.
En sentido estricto, educar es facilitar a la persona el proceso de comprender todas las dimensiones del mundo en el cual vivimos, sus secretos develados por la ciencia, los mejores modos de convivir con las otras personas con quienes compartimos ese mundo, y alertar sobre los peligros si se olvida o no se le da importancia al hecho que se vive en comunidad con otras personas y en un contexto natural y social, el cual puede ser aprovechado si se le trata con respeto y cariño. Y, de gran importancia, comprender las experiencias vividas por cada uno, solo o acompañado por otros.
Educar hoy está sobrenormado y sobredeterminado, con el propósito de lograr que todos los habitantes del país tengan acceso gratuito y suficiente a educarse. Es el modo como se ha comprobado el país puede ofrecer la cultura necesaria para que esos todos, colaboren en engrandecer el país con su contribución formada y con las herramientas necesarias y pertinentes en las diversas áreas del saber y el hacer, en especial en el hoy imperativo de aprender a vivir juntos. ¿Estamos logrando ese propósito con la educación obligatoria? ¿Vamos adelante; atrás; estamos estancados? ¿La escuela en casa puede ayudar a alcanzar ese noble propósito nacional? Tenemos tarea.

*Doctor en Filosofía de la educación. Profesor emérito del Instituto Superior de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). mbazdres@iteso.mx

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