LA FÓRMULA RELACIÓN ALUMNOS POR MAESTRO (RAM) Y LA CARA DE LA VERGÜENZA DE SUS CREADORES.

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Por: Jaime Navarro Saras*

Pues sí, finalmente las escuelas de Jalisco no abrirán sus espacios en lo que resta del ciclo escolar 2019-2020, un tanto por lo relacionado al Covid-19 y otro más debido a la falta de condiciones espaciales para respetar la sana distancia y las medidas de higiene que demanda el protocolo recomendado por las autoridades de salud.
En este momento de la pandemia, tanto escuelas, como maestros, estudiantes, padres de familia y las comunidades mismas requieren voltear al pasado y ver que las medidas administrativas tomadas por las autoridades educativas notables (y de triste recuerdo del pasado sexenio) se equivocaron al exterminar cientos de escuelas y saturar muchas más, todo ello debido al invento administrativista de la fórmula matemática para establecer la cantidad mínima de alumnos por grupo y el número de grupos para darle existencia a una escuela, la famosa RAM (Relación Alumnos por Maestro), la misma que sólo sirvió para adelgazar la nómina y aminorar el gasto educativo, pero nunca para crear condiciones de calidad y mejorar el servicio escolar de niños, niñas y jóvenes que tanto pregonaron las políticas de reforma.
Más de una ocasión pregunté las razones educativas de la existencia de la RAM y nunca pudieron explicarlo, de hecho, no existe documento (que yo conozca en la SEJ) para explicar de porqué en unas comunidades si se aplicó la RAM y en otras no, en todo el país sólo la Secretaría de Educación de Puebla tiene un documento que sustenta la idea.
Si mañana regresáramos a clase, y de acuerdo a los protocolos de la Secretaría de Salud, a lo sumo podrían estar juntos 15 alumnos por grupo, tomando en cuenta el metro y medio que debe haber entre alumno y alumno, lo cual resultará complicado por los números que impuso la fórmula de la RAM en las escuelas, y donde los grupos deben conformarse con 35 alumnos en promedio en cada aula.
Lo cierto, y por lo citado en la rueda de prensa del día de ayer por el gobierno de Jalisco, de regresar a clases presenciales el 24 de agosto, será de forma escalonada y no todos los días porque no hay recursos suficientes para construir más escuelas y contratar maestros para que atiendan grupos de 15, quizás 20 alumnos por grupo.
La famosa RAM es una muestra más del fracaso de las administraciones educativas en Jalisco, principalmente porque a muchos funcionarios les faltó mancharse de gis las manos y vivir la educación a ras de pasto, tierra o lodo, debido a esta falta de tacto y no saber escuchar las recomendaciones y peticiones del magisterio, de investigadores y demás conocedores de la realidad educativa, en sus decisiones le dieron poca importancia a las cuestiones pedagógicas y así poder realizar las acciones correctas para el bien de la escuela pública.
Sabemos, si es que las autoridades de Jalisco son congruentes con todas las medidas radicales y autoritarias que están tomando para no regresar a clases presenciales en lo que resta del ciclo escolar, que cuando regresemos a las aulas para estar cara a cara, puedan tirar a la basura la fórmula RAM y hagan caso a las recomendaciones que la UNESCO ha hecho desde siempre, al sugerir grupos de alumnos reducidos para garantizar una mejor atención educativa, para lo cual, tendrán que hacer esfuerzos notables con un basto presupuesto, de otra manera (y conociendo cómo se hacen las cosas en nuestro país), tarde que temprano encontrarán la mejor excusa para justificar (con estudios a modo) que no pasa nada si se sigue trabajando con grupos hacinados como sucede hoy en día en muchas zonas del estado, principalmente en las áreas urbanas.
Finalmente el futuro nos alcanzó y las escuelas públicas entrarán en una etapa de transformación (que esperemos sea para bien), es ahora o nunca poder eliminar ese viejo diagnóstico tan difundido de que el problema principal de la educación en México era debido a que se trabajaba en escuelas del siglo XIX, con maestros del siglo XX y alumnos del siglo XXI, es claro que algo se tendrá que hacer, y un buen inicio será exterminar para siempre la nefasta fórmula matemática de la RAM y voltear al viejo principio, pero con una gran carga de humanismo, de que habrá escuelas y maestros donde hagan falta y se requieran, así sea en el último rincón del país.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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