«MI TRANSPORTE» SERÁ UN COMPLETO SERVICIO DEL ASCO EN ABRIL.

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Luego de anunciar que en abril queda instrumentado y homologado en Jalisco, el esquema de prepago y pago electrónico para el transporte público, Enrique Alfaro Ramírez, gobernador del estado, asegura que la Tarjeta Mi Movilidad, utilizada ya en Puerto Vallarta, permitirá accesibilidad universal, pues contará con más de 700 puntos de recarga, en establecimientos de conveniencia de la Entidad.

Por su parte el Secretario de Transporte, Diego Monráz, confirma que los vales de papel para transporte gratuito y transvales, desaparecerán durante segundo semestre, para dar paso a la citada tarjeta electrónica.

Este posicionamiento del poder ejecutivo estatal, confirma lo que se ha dicho desde que anunciaron el proyecto de movilidad y reestructuración del transporte, en principio llamado SITRAN, que luego se convirtió con la nueva administración en «Mí Transporte», y es así como suena, es del ejecutivo, literalmente.

Con la implementación de un sistema maquillado, donde el concepto de Ruta-Empresa, le permitió a un poder administrativo, hacer de un deteriorado servicio, un pésimo servicio simulado y pensado para enriquecer a un grupo de parásitos en el poder que no pasan las cargas laborales ni se exponen a las condiciones reales en las calles, tal y como lo hacen los operadores; tampoco han expuesto sus capitales para introducir nuevas unidades, como lo arriesgaron algunos transportistas (otros, en su gran mayoría solamente los pintaron con la complacencia de la autoridad).

Esta parte que compone un trinomio sumamente disparejo, llamado Ruta-Empresa ha estado perversamente pensado y maquinado para el enriquecimiento ilícito disfrazado de política pública.

Pues al obligar primero, a los usuarios a adquirir con un costo extra una tarjeta plástica y eliminar los transvales de descuento, se dejará en total estado de indefensión a los usuarios, quienes ignoran que para echar andar este mecanismo de prepago, existirá una burocratización para su funcionamiento (aunque ya lo hay para el canje del papel por efectivo, mismo que es jineteado por varios meses antes de que llegue al transportista).

Eso sin contemplar que si los equipos lectores de los que ya están en funcionamiento, no funcionan adecuadamente (intencionalmente) obligando a las personas de la tercera edad a pagar tarifa completa sin descuento, violentando sus derechos.

Otro detallito que poco o nada le importa al ejecutivo es el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por ambos involucrados, ni el ejecutivo garantiza que se cumpla con un servicio «malo y caro», como tampoco los transportistas respetan lo establecido por norma, negando el recorrido al cien por ciento de sus derroteros en los horarios establecidos y firmados (ya que cortan sus recorridos en donde ellos quieren y paran unidades en el momento que consideran que no hay ganancia).

En abril próximo empieza otra etapa compleja que dará continuidad a este modelo de movilidad (costoso para los usuarios, irredituable para los transportistas y ventajoso para el ejecutivo).

Como dice aquel dicho popular, «No lloren como mujeres lo que no supieron defender como hombres».

Es más palpable que nunca para la sociedad, que este modelo llamado Mí Transporte (de Alfaro), es un rotundo FRACASO social; que tampoco le importa a él, ya que el objetivo real si lo está obteniendo en contubernio con su equipo encabezado por Monráz. Una Ruta-Empresa sin mejoras, donde los usuarios pierden más dinero, pierden más tiempo (horas hombre) en trasladarse, pierden sus derechos aquellos en situación especial, se pierde humanización ya que el operador se va a convertir en una especie de autómata que ni el saludo responde, se pierde también la credibilidad por los horarios establecidos (ya que no cumplen) y lo más preocupante los jaliscienses pierden calidad de vida con sus familias, y todo gracias a el «Mí Transporte de Alfaro».

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