SAN FRANCISCO, JOYA COLONIAL DEL SIGLO XVII EN GUADALAJARA FRACTURADA EN 4 POR LA LÍNEA 3

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El grupo de expertos en ingeniería civil que conjuntamente ha participado con los resguardadores franciscanos de la iglesia dedicada a San Francisco de Asís (uno de los dos templos) al encontrarse a lado oriente del templo de nuestra señora de Aránzazu, en Guadalajara; se mostraron preocupados por la incertidumbre que priva en torno a la afectación que este templo considerado como una verdadera joya colonial del siglo XVII, por las condiciones que a cuatro años de haber cerrado sus puertas a la feligresía, por seguridad, aún carece de la información oficial que brinde certeza para su habitabilidad.

A decir de los expertos, las condiciones actuales que mantienen al inmueble en situación de vulnerabilidad es consecuencia de las pésimas obras realizadas en la línea 3 del tren ligero; se calcula que más de una veintena de construcciones a lo largo del tramo entre la normal (al Norte) y  los dos templos (al Sur) poseen daños severos en sus estructuras.

Particularmente el Templo de Francisco que se ubica en los cruces de las calles 16 de septiembre y Prisciliano Sánchez, cuyo manejo por parte de la SCT, INAH y otras dependencias gubernamentales han deslindado de su responsabilidad por las afectaciones.

Según el doctor en arquitectura Alfredo Varela y restaurador de monumentos históricos, fue contundente al señalar que el templo podría venirse abajo con un sismo de más de 4.6 de magnitud Richter, pues no se han realizado trabajos a conciencia para frenar la afectación estructural sino simple «maquillaje».

«La resanaron la subsanaron, pero el suelo está dañado, la causa de esas fallas es que el suelo está dañado porque del lado frontal norte le inyectaron cemento y acá se quedó igual entonces a la hora que haya un temblor esto va a fracturar y colapsar porque las estructuras no resisten ningún tipo de tensión, entonces  en temblor de 4 grados … se fractura y se va a caer todo, se viene abajo por eso está cerrado, aparentemente está bien, el suelo está mal lo que no se ve…»

Actualmente el inmueble registra un desplazamiento considerable, al haberse modificado parte del terreno con cimbra más sólida ( a base de concreto y acero) y el terreno original en donde descansa la nave de la iglesia, hoy fracturada en cuatro partes.

Con una decena de tensores atravesando los muros en la parte superior (a 15 metro de altura) y que a decir de los expertos no sirve de nada, al igual que en la segunda estructura que conforma el inmueble, la torre de alrededor de 40 metros de altura, que en sus columnas, fueron colocadas placas de acero pintadas de color casi similar a la cantera ( a fin de pasar inadvertidas) y cuyo objetivo es meramente estético.

El grupo multidisciplinario, conformado de manera voluntaria por historiadores, arquitectos, restauradores y franciscanos, coincidieron en exigir a las autoridades tomar acciones inmediatas de protección al inmueble antes de que el templo presente mayores daños.

Por su parte el regidor del Ayuntamiento de Guadalajara, Miguel Zárate, vocero de este grupo, planteo ante los medios informativos las exigencias, hasta ahora ignoradas por las autoridades involucradas, INAH, SCT, Gobierno Federal

“Es la bitácora en la que se documente que se realizó la recalzación del templo de manera correcta; la realización y entrega de un proyecto ejecutivo integral; se transparente la información sobre estudios e intervenciones realizados en el inmueble; la documentación firmada por quienes sean los responsables que garanticen el buen estado del templo”.

En tanto que, para el especialista en suelos, geotécnia e ingeniería sísmica, Ing. Salvador Lazcano Díaz del Castillo, los estragos cometidos a consecuencia de la línea 3 en contra del centro histórico de Guadalajara es lamentable, más aún, omitieron las condiciones particulares del subsuelo tapatío, que es muy diferente al de otras partes del mundo, «aquí en esta zona le batallaron mucho, recordemos que durante las obras, constantemente eran detenidos los trabajos, arrancaban y luego paraban, una de las razones fue que encontraron un material altamente abrasivo. El jal y el pomex debieron desgastar las herramientas que utilizaron, por el sistema que utilizaron al dar curva generó mayor vibración de la que calcularon, lo que pudo causar mayor afectación, queda la incertidumbre de que tanta vibración genera actualmente el tren ligero ya que se desplaza en ruedas metálicas, frenando y avanzando sobre metal, lo que requiere un constante monitoreo para determinar las condiciones de repercusión en el templo, lo cual hasta el momento no se ha hecho», dijo.

Finalmente el ex Secretario de Desarrollo Urbano, Ing. Sergio Carmona Ruvalcaba, fue categórico al señalar que la omisión, combinada con la ineficacia de las instituciones involucradas, mismas que participan en mesas de trabajo ante la SCT, donde los argumentos vertidos justifican la afectación de la iglesia por causas totalmente ajenas a la línea 3, el INAH guarda silencio en complicidad con los organismos que intervinieron para autorizar que los trabajos se realizaran a pesar de las advertencias que los diferentes sectores tapatíos hicieron y que ahora, parecen haber sido proféticas.

San Francisco de Asís podría ser uno de muchos «daños colaterales» de la línea 3, (la gran obra de movilidad), que a su paso y de la mano de la voracidad de constructores y políticos, encabeza una gran lista de inmuebles con valor histórico y patrimonial que fueron icónicos de Guadalajara, además de la Catedral Metropolitana, San José de Gracia, el Sagrario, La Casa de los Perros y una gran cantidad de fincas particulares construidas en la época y que le han dado no solamente el valor de Centro Histórico tapatío.

 

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