UNA AUTORIDAD ELECTORAL VIRTUOSA

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Por: Dr. Luis Octavio Cotero Bernal
Director del Observatorio Académico de Justicia y
Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos
de la Universidad de Guadalajara.

Hoy es un día para que México demuestre al mundo que, el estado de derecho es una realidad.
Me parece que las instituciones encargadas del proceso electoral, celebrado el día de ayer, están en manos, tanto del Poder Judicial Federal como del Instituto Nacional Electoral, instituciones que, al día de hoy, dejaron en claro que están integradas mayormente, por hombres y mujeres sabios, dignos, honorables e indiscutiblemente honestos, dado los embates que han tenido que enfrentar, tanto con los diversos grupos políticos, como con el principal traidor de la patria, ese personaje que estila violentar la Constitución de una manera por demás arrogante.
Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero no es menos relevante, el hecho de que el presidente de la república carga con la grave responsabilidad de haber cometido el delito de evasión de presos, gozando además de la complacencia del Congreso de la Unión, a quienes les corresponde someterlo a juicio político o al proceso estulto que ellos mismos establecieron, con el único propósito de tratar de engatusar al pueblo de México, haciéndole creer que, al presidente de la república, ya se lo podría procesar por cualquier tipo de delito, grave o no; sin embargo, en lo que no hicieron mucho énfasis fue, en la soberana sandez de que, quienes lo procesarían en este supuesto, sería precisamente esa carpa tan desdichada en la que se ha convertido el Congreso de la Unión que, si viviera don Jesús Martínez Rentería, alias “Palillo”, se volvía a morir de ver semejantes atrocidades.
El quehacer de la mayoría del hato de legisladores es, atender la voz de su pastor, quien los alimenta con el erario que todos los mexicanos aportamos, a través de los impuestos, pues a la fecha no sabemos, ni tenemos referente de que, haya producido un solo centavo durante los dieciocho años en los que estuvo en campaña, antes de llegar a ser presidente, pero eso sí, hoy está empoderado “modestamente”, en el Palacio Nacional, cuando realmente debería de estar en alguna de las áreas de la residencia oficial de los pinos y así, dejar de denigrar con su proceder, esa joya arquitectónica e histórica propiedad de todos los mexicanos en la que reside al día de hoy.
¡Cuánta miseria en un solo ser!, Cuanta miseria en ese personaje que habla de humildad, de modestia, de honestidad, cuando nuestra realidad social es, totalmente adversa a lo que presume, pues hace evidente momento a momento, su rencor, su odio y su desprecio, caso contrario no trataría como trata, a esos seres a los que dice proteger: los más pobres, a quienes compara con cualquier animalito indefenso enajenado, mal educado e ignorante.
No conforme con todo lo anterior, se ha atrevido a traicionar los ideales de Cristo, de los que presume seguir al pie de la letra, pero que, lo más seguro es que, también los ignora, dado que Cristo les enseñaba a pescar, antes de darles el pescado, de ahí que considero que, lo mejor por lo que puede optar nuestro presidente es, no denostar ni a la religión que dice profesar, ni a ninguna otra.
Esperemos pues que, las instituciones encargas del derecho electoral, cumplan cabalmente con su cometido, respetando y haciendo valer la decisión de la mayoría, quienes responsablemente salimos a votar, pues el no acudir a las urnas a sufragar, teniendo en cuenta la cantidad de millones de pesos que se invierte para lograr el proceso electoral, es un derroche, aunado a la importancia de darle rumbo a nuestro país, dado que, sigue cayendo irremisiblemente hacia el precipicio del abismo.
Nuestro estado no tiene un derrotero mejor, va por el mismo derrotero que el del país, pues en nuestro estado no se garantiza a los civiles, derechos tan importantes como la seguridad pública, el trabajo, la salud, el estado de derecho, ni qué decir de la justicia, no obstante que, es la única institución, a través de la cual, los pueblos crecen y se desarrollan.
Cómo olvidar que, en el Poder Judicial del Estado, los ejecutivos de una manera por demás desaseada, han metido las manos para designar a ministros, magistrados y consejeros, quienes sólo fungen de testaferros para cumplir los caprichos del que los encumbró en dichos cargos, cargos en los que deberían de estar situados, hombres y mujeres honorables, capaces, congruentes, respetuosos, valientes, pero sobre todo, revestidos con un sobrado amor por México y entonces, hacer posible el imperio de la ley.
Seguro estoy que, este proceso electoral va a concluir en los tribunales electorales, por lo que es urgente fortalecer a esas instituciones y reconocer el proceder decoroso y digno de quienes las integran, pues afortunadamente son mayoría.

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