DÍA DEL PRESIDENTE…

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El egocentrismo contenido en los Informes de Gobierno del presidente de la República en turno, fue un argumento usado por los partidos políticos de oposición para contrarrestar el “presidencialismo” del sistema político mexicano. En la hegemonía del tricolor los informes presidenciales, (igual que ahora), con plastas de maquillaje y ficticia bonanza. Personajes priistas de aquella época que no eran preferidos por los grupos políticos y económicos en el poder, formaron sus partidos políticos con la bandera de la democracia…su democracia. Entre otras cosas, iban contra el «Día del Presidente”.

Tras la derrota del PRI los partidos PAN, PRD, MORENA y la pedacera, han ocupado diversos niveles de la administración pública. Desde cualquier ángulo visual, los resultados para el país son peores. Entonces ¿de qué sirvió el cambio de partidos y si sus manipuladores no cambian? Dice el refrán: “desde que se inventaron las disculpas se acabaron los pen..tontos”. Culpar a los gobiernos y a los gobernantes anteriores, criticarlos y ofrecer demagogia es fácil. La población ha sido tan vilipendiada que vive en la incertidumbre y el enfado, pero igual que los voraces políticos, la gente poco hace para mejorar y superarse.

El desprecio social al presidente, a su partido político y a la investidura presidencial, fue ganado a pulso por los malos políticos. Muchos de ellos siguen en el poder, tanto directamente como a través de sus grupos y familias. Y la vida sigue igual…o peor para muchos. En otras épocas, luego de la narcotizadora lectura del Informe presidencial, seguía el “besamanos”. Todos los sectores sociales nacionales y representantes de otros países formaban largas filas para “saludar y felicitar” al mandatario en turno. Luego seguía la comilona, pagada con los impuestos (igual que ahora), para corresponder protocolariamente la asistencia de los representantes de todos los sectores sociales y los elogios públicos. De todas formas los cuchicheos de crítica estaban presentes y el presidente lo sabía pero…estando en el poder, simplemente se tiene el mando y con los mismos u otros datos, reina el mandamás. Simplemente era el “Día del Presidente”.

Los estilos de gobernar cambian. “Cada quien tiene su forma de matar las pulgas”. Tras el enojo popular y la inestabilidad política interna, ya no hubo paseo en auto descapotado, ni porras, ni confeti por las calles ex defeñas. Después, el presidente dejó de leer el maquillado informe en el Congreso de la Unión, es decir, ante diputados, senadores, gobernadores, alcaldes, militares, empresarios, dirigentes sindicales, religiosos, e invitados nacionales e internacionales. Tras las modificaciones constitucionales, el presidente prefirió enviar el informe a los representantes populares y luego dar un “mensaje” en Palacio Nacional a un grupo de personas con quien sabe
que representación. Un mensaje con diseño de mini informe. Tiempo antes, el día del supuesto informe y los subsiguientes, se respiraba el chisme en pueblo chico, (igual que ahora) sobre todo por la cercanía electoral.

Desde hace varios sexenios los spots propagandísticos antes y después del Informe presidencial agobian a la enfadada población. La demagogia es la misma. Distintos autores y actores. Ahora se jactan de honrar a la palabra. Y “no es para presumir”. Ahora no han aumentado, la deuda pública, los impuestos, los combustibles. Se dice que hay austeridad salarial y que no hay pensiones millonarias…aaahhh!!! Y que se aumentó el salario mínimo en un 16 por ciento. Ojalá en el gobierno, todos recibieran el salario mínimo que ganan los trabajadores, por ejemplo. ¡¡Pura
burla!! También hay 52 millones de pobres, por lo menos 5 millones en miseria extrema. La violencia: extraordinaria; inseguridad pública desorbitada; materias primas, productos, servicios y alimentos y transporte caros y malos. ¿Y el pueblo? Feliz, feliz, feliz. Y…qué pasa?

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