DON PEPE “EL REGAÑÓN”.

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Con el grito de “Ahí viene el lobo” un pastor de ovejas alertaba, según el cuento (convertido en filosofía popular) a los cuidadores de las ovejas que pastaban en el campo. El pastorcillo utilizó la frase como jugarreta, dando así, falsas alarmas. Cuando el lobo realmente apareció el lobo atacó al rebaño. Ante el ataque del conavid 19 el mundo se alertó pero muchos de sus habitantes no acataron las medidas sanitarias y, lamentablemente, muchos mandatarios contaminaron el tema con politiquería.

En Jalisco, cuando en el mes de marzo el problema se entendió y se empezaron a tomar medidas, el avance ya era notorio y rápidamente empeoró. Sin embargo varias Universidades mundiales, entre ellas la de Guadalajara, tuvieron adelantos tanto informativos como de acciones directas. Los científicos pensaron y trabajaron y, en lógica coordinación con el Gobierno de Jalisco y los municipios, se desplegó una anticipada acción  preventiva que fue aceptada por la ciudadanía. Desafortunadamente, golpeada por el gobierno federal.

El “quédate en casa”, su “sana distancia” y las instrucciones sanitarias dictadas, provocaron en Jalisco, un relativo  optimismo porque las cifras  no crecían igual que en otras latitudes. Mientras, en el resto del país el problema se acentuaba. Al paso del tiempo, el obligado freno social, económico, educativo, etc; desesperaron a la ciudadanía debido a la ligereza con la que poco a poco se desterraron las medidas sanitarias precautorias. En el gobierno de Jalisco y ante la presión social se organizaron “mesas” de trabajo multidisciplinarias pero la necesidad económica arreció y los sectores de todos colores, sobre todo la ciudadanía, relajaron la disciplina pero antes hubo diferencia de criterios entre el Gobierno de Jalisco y la Universidad de Guadalajara, entidad con reconocida calidad científica porque el Alma Mater mostró desacuerdo a la reapertura, aunque esta fuese gradual.

“La sangre no llegó al río”, dice el refrán y, aunque algunos “amarraron navajas” la realidad está poniéndolas cosas en su lugar. Lamentablemente la displicencia social hizo que “la lumbre llegara a los aparejos”, dicen en el rancho. Siempre ha habido diversos y constantes llamados a la gente para conservar la prevención, pero el detonante 10 de mayo dio en la ídem las perspectivas y cuidados y esperanzas para capotear el conavid y que la afectación fuese menor. El rector general de la U. de G. Ricardo Villanueva y el gobernador Enrique Alfaro a fin de cuentas parecen reencausar los criterios y este martes lanzó un mensaje de alerta con preocupación, coraje y determinación. Las autoridades medirán la saturación de la capacidad hospitalaria y la tasa de incidencia semanal por fecha de síntomas.

Alfaro dijo que si se rebasa el 50 por ciento de la capacidad hospitalaria o se llega a un máximo de 400 casos de la tasa de incidencia semanal por fecha de inicio de síntomas se activará un “botón de emergencia” para detener cualquier actividad no esencial por dos semanas en los 125 municipios de Jalisco. Precisamente el pasado martes la ciudad de Chetumal decretó,  “toque de queda”. Total las cifras se dispararon y si bien la entidad tiene cifras menores de mortalidad a nivel nacional y si en Jalisco se han evitado 17 mil contagios y 900 muertes hay que recordar tanto al gobernador como a la sociedad, que esta pandemia no se trata de competencias en cifras y además, “mal de muchos, consuelo de…” dice el otro refrán.

En Jalisco podría haber parálisis casi total. Mientras, los drenajes y los colectores se obstruyen por la basura que la sociedad tira indiscriminadamente; muchos choques vehículares son por nuestro aceleramiento; hay drogadicción, alcoholismo y tabaquismo porque a la gente le gusta; no hay cultura de la prevención ni del mantenimiento de los muebles, inmuebles o equipos de trabajo y por consecuencia, el riesgo y el deterioro y las pérdidas económicas en la casi totalidad de la vida cotidiana. En cambio, predomina la cultura del desperdicio, el consumismo y la depredación, entre otras cosas. ”Estamos como estamos, porque somos como somos!!! Allá por años 50´s. En XEW, se transmitía un programa cuyo conductor se identificaba como “Don Pepe, el Regañón”. Tras sus reflexiones, y al salir del aire decía: “yo no crítico, yo digo y nada más”. Y…qué pasa?

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