¿ESPEJISMO LABORAL?

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Nacer, crecer, reproducir y morir es una máxima que impone la naturaleza que luego transforma todo. Hasta ahora el sistema político mexicano ha sido inmune a ese concepto. Partidos políticos y militantes, brincan como chapulines de una nómina a otra y se cambian de color partidario a sus conveniencias. El sindicalismo ha sido una acción anti esclavizadora que ha logrado que el trabajador y sus familias alcancen niveles económicos de subsistencia.

Lamentablemente la condición humana, tan proclive a las tentaciones, llevó a dirigencias sindicales a los excesos. Pruebas hay muchas. También hay líderes que cumplen con su deber y dentro de este sistema político apoyan y respondan al verdadero objetivo en las defensa de los derechos laborales. No abundan, pero si los hay. A la par están los empresarios nacionalistas y honestos, de los cuales ya hay pocos, pero algunos también han caído en prácticas inaceptables.

Los diversos rubros del sindicalismo considerados por los apartados “A” y “B” de la Ley Federal del Trabajo han sido tentados por quienes ostentan el poder público. Eso sería lo de menos pero luego la ambición llevó a algunos a los excesos que, aprovechando los vaivenes y los intereses políticos del momento. Algunos dirigentes sindicales han pisado la cárcel  alcanzando la reprobación social, pero los intereses sexenales hacen utilitarios a dirigentes y a organizaciones sindicales.

El sexenio que agoniza realizó reformas a diversas leyes entre ellas la del Trabajo que limita y acaba con muchos derechos laborales de los trabajadores y por ende favorece la acción empresarial y la regresión esclavista. Los excesos empresariales detonaron el sindicalismo pero de igual forma el abuso de algunos dirigentes sindicales ha llevado al sector a una crisis que con el próximo sexenio federal explotará aparentemente para frenar a algunos extorsionadores disfrazados de sindicalistas.

En las nuevas normas laborales  se plantea apertura para los trabajadores en todos los órdenes en cuanto a su relación con su centro de trabajo. ¿Quién se beneficia? ¿La capacidad legal y económica para defender su trabajo y sus prestaciones sociales, las tiene cualquier trabajador para lograr justicia laboral?  El espejismo y el pantano laboral que se avecina perjudicará a los trabajadores y beneficiará al sector productivo en general y será la bandera partidista de los aprovechados del asunto.

¿Tendrán que repetirse los episodios de la clase trabajadora de los llamados Mártires de Chicago, Cananea y Río Blanco en donde corrió la sangre pero la lucha siguió? Lamentablemente la condición humana conlleva la tentación y los nuevos gobernantes harán sus sindicatos y pondrán a sus dirigentes y no se olvide: el sistema no ha cambiado. Nada más es un “quítate tú para ponerme yo”, como dice el refrán. Y…qué pasa?

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