LA JUSTICIA MEXICANA, POLUTA TOTAL.

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Por: Dr. Luis Octavio Cotero Bernal
Director del Observatorio Académico de Justicia
y Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos
de la Universidad de Guadalajara.

La justicia mexicana tiene muchos años padeciendo gradualmente, un deterioro evidente, manifiesto, asqueroso encubierto, indigno, desastroso, visceral y lo peor, sometido al poder del fuerte y del rico.
Lo más lamentable es la impunidad, el consentimiento, la indiferencia, tanto de los poderosos como de las vacas sagradas, las que han escrito en miles y miles de toneladas de papel, lo que ésta debería de ser, cómo fortalecerla, cómo garantizarla.

Destacar además las más rimbombantes poses de sabiduría y de arrogancia de ministros, magistrados y jueces del Poder Judicial Federal, que también los hay, en el Poder Judicial del Estado y quienes hoy están, con sus muy honrosas, pero muy honrosas excepciones, detentan un cargo y son corruptos en su máxima expresión, con el apoderamiento de la institución, haciéndola patrimonio familiar, tanto de los consanguíneos como de los de afinidad, con el más descarado cinismo y con la más ridícula simulación como lo hacen en el Poder Judicial Federal en el que un presidente de la corte, tenía como empleada a una de sus hijas, de profesión dentista.

Aquí en nuestro Estado, nada menos que eso, pues hay servidores públicos , hasta sin profesión, pero con los mejores salarios, salarios que no tienen los que sí saben y son quienes hacen el trabajo que producen esas instituciones y respecto a jueces y consejeros de la caricatura del estado, llamado Consejo de la Judicatura del Estado, la gavilla actual es más fuerte que las anteriores, pues actualmente se vende desde la recepción de una demanda para que sea ingresada en el sistema inmediatamente; o bien, usted paga para conseguir una cita en fecha próxima, dado que el sistema ya no permite disponibilidad inmediata, principalmente en la materia familiar o civil, dado que el sistema le remite hasta noviembre – diciembre del presente año. Sin temor a equivocarme, el costo por cada uno de estos servicios, ya se tabuló con uno o más consejeros, así como el hecho de que las sentencias ya tenían establecido su precio, situaciones por los que la sociedad se ha quejado de algún juez, secretario o inclusive los mismos actuarios, quienes en ocasiones suelen ser los más prepotentes. Cierto es que las quejas las reciben, pero jamás se resuelven, por lo que esto que hacen y no hacer, es lo mismo.

No obstante lo anterior, aquellos son hechos de los menos graves, porque también hay asuntos en los que los intereses son mayores, me refiero a esos asuntos en los que entran en conflicto los poderes económico y político y en el que además, el ejecutivo tiene su imperio.

Las Fiscalías tanto la General del Estado como la de Anticorrupción, se cuecen aparte, pues la del Estado es un botín de todo el personal que ahí labora, desde el más modesto actuario hasta cualquier ministerio público, quien sólo archiva las carpeta cuando ha sido estimulado económicamente; o bien, para que proceda la judicialización o por el contrario, para que duerman a perpetuidad, a lo que además se ha agregado (en perjuicio de la impartición de justicia ), las medidas de sanidad, las que desde luego, complican y dilatan todavía más, el ejercicio profesional, pues han redundado en medidas dilatorias, por lo que en aras de rapidez, el postulante y/o el usuario de los sistemas establecidos a partir de la pandemia, se ven en la imperiosa e inevitable necesidad, de estimular el trámite con la dádiva.

A todo lo anterior hay que agregarle la ignorancia de muchos, así como la soberbia y la arrogancia de otros tantos, pero lo más grave es, la cobardía hasta para defender sus cargos y así, hacer realidad de lo que tanto hemos presumido los mexicanos, el juicio de amparo.

Tal y como lo expresé al inicio, ni los genios académicos, ni los colegios u organizaciones de profesionistas o los demás sectores de la sociedad, hemos ejercitado las acciones oportunas y urgentes, mucho menos en la medida en que se requieren, pasando por alto que, el factor justicia en una sociedad, es lo único que engrandece, dignifica, trasciende y constituye realmente a la patria de un país respetable y respetuoso.

Hoy, el titular del Ejecutivo Federal ante el posicionamiento de sostener sin ningún recato, exhibiendo el propósito más avieso a todas luces, al sostener que el pueblo está sobre la ley, como si la ley no fuera producto del pueblo, mostrando con ello, la supina ignorancia de quien debería ser, un estadista inteligente, bien nacido y digno de serlo.

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