Se desborda la deshonestidad, la irresponsabilidad y la desvergüenza.

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Por: Dr. Luis Octavio Cotero Bernal
Director del Observatorio Académico de Justicia
y Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos
de la Universidad de Guadalajara.

La semana pasada, la LXII Legislatura del Congreso del Estado, publicó una convocatoria en la que, además, se derrama la prepotencia, el importamadrismo y la mala fe de los diputados convocantes, quienes evidencian tal situación, al exhibir el propósito innegable, disque de elegir a sus cuates y acomodar sus condiciones políticas, al grado tal que, en esta convocatoria, omitieron la intervención de las universidades de nuestro estado, dada la experiencia que, ya sufrieron, cuando legalmente no podían ni debían, nombrar a los que, ahora son consejeros criminales del Consejo de la Judicatura, ya que para desempeñar ese cargo, aún no reúnen los requisitos de ley, no obstante lo anteiror, los treinta y seis diputados aprobaron su nombramiento, a sabiendas que, se incurre en la comisión de un delito al nombrar a funcionarios públicos, quienes no satisfacen la legalidad para ejercer dicho nombramiento.
A la anterior acción, también se sumó el actual presidente del Supremo Tribunal de Justicia, pues dichos consejeros, tampoco dignos para tales cargos y de nula vergüenza, quitan y ponen jueces, algunos sin calidad profesional y moral, pues en este breve tiempo en el que les toca estar delinquiendo como consejeros, les han ordenado qué hacer en asuntos importantes, económicamente hablando y suscitados por conflictos entre familiares. Son los mismos consejeros, quienes quitan y ponen arbitrariamente administradores, abonando más a su desvergüenza y prepotencia, quienes simulando castigo, separan a esos jueces, los que desde luego, habrían sido buenos actores del finado Don Roberto Gómez Bolaños pues, así como dicen una cosa, dicen otra y derrochando el dinero del pueblo, ordenar separar a ciertos jueces con un severo castigo, ya que su separación es terriblemente ordenada con goce de sueldo.
No puede haber mayor ofensa al foro de abogados que, estar presenciando estos escenarios, permanecer en silencio, quizás, porque esperamos que, la justicia norteamericana venga a poner remedio a esta anarquía en la que vivimos los jaliscienses y en la que pareciera que a nadie le importa tan lamentables tragedias de la justicia, pues en Estados Unidos de Norteamérica, ya nos están haciendo justicia con un líder violador, corruptor de menores, aunado a otros casi treinta delitos que, en aquel país se le imputan y lo más reciente, el caso de un líder del ejército , quien la administración pasada fuera el Secretario de la Defensa de nuestro país.
Es necesario el conducir a nuestro país a un movimiento social, como en la época de la revolución, época en la que el país estaba dividido por los grupos de generales de grado militar y otros insurgentes, los que se levantaron en armas, en las distintas regiones y que hoy, estamos a un paso, porque como en aquella época, la leva se está desarrollando en su máxima expresión con la desaparición de tantos jóvenes, quienes van a engrosar las filas de esos gobiernos municipales, estatales y hasta regionales, imposible no acatar las órdenes so pena de muerte, hasta yo me veo muy trágico en lo que aquí le comento amigo lector y quisiera de todo corazón que, lo aquí narrado no fuera cierto, por mis hijos, por mis nietos, por los de todos, pues no merecen un escenario tan cruel y tan trágico, escenario fortalecido y sostenido por las propias autoridades, pues se atreven a atropellar la Constitución y cualquier norma legal sin una sola consecuencia, abonando y fortaleciendo con ello la impunidad.
Bueno sería que, académicos, las mismas universidades que, hoy por hoy son tan agredidas en la educación, como consecuencia del regateo económico de los gobiernos en invertir en ella, lo que tanto le urge a nuestro pueblo, pues todos tenemos el deber, desde nuestro espacio por muy modesto que éste sea, de alzar la voz, manifestarnos y hacer a un lado la cobardía que nos ha arrastrado hasta esta situación.
Señores diputados, afortunadamente los periodos no son mayores de tres años, aunque pueden llegar a seis; sin embargo, eternos no serán, esperemos que en las próximas elecciones, elijamos a las personas que han demostrado su cabal honestidad, su espíritu de servicio y sus conocimientos, no a esos servidores públicos que hoy por hoy, son más erráticos que en cualquier otra época. ¡Que viva México señores! dejemos el confort que, tampoco es cierto, puesto que la sangre se sigue derramando por doquier , los vicios y todo tipo de delitos nos agobian permanentemente y no hay autoridad que tenga interés por ello.

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