¡¡¡ AGUAS !!! CON EL AGUA QUE CONSUMIMOS.

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A nivel mundial, la problemática derivada de la cuestionable potabilidad del vital líquido, de la cual dependen millones de seres humanos en todo el planeta; pues no solamente existe un riesgo por la cantidad limitada del agua dulce de todo el mundo.

La principal preocupación que científicos e investigadores en la materia ambiental y otras especializaciones relacionadas con el Agua, gira en torno a la potabilidad y su calidad.

En países desarrollados, que cuentan con alta tecnología para la investigación y procesamiento e industrialización de este elemento, han encontrado que existen sustancias químicas que en cantidades considerables, producen daños en el cuerpo humano.

Arsénico, Flúor, Azufre  y otros elementos químicos se encuentran presentes en el Agua (H2O), sulfatos, carbonatos también están diluidos y no son perceptibles a simple vista; al igual que millones de microorganismos capaces de afectar la a salud de quienes lo consumen.

Recientemente en varias ciudades importantes de Canadá fue reportada la presencia de Plomo en el suministro de agua potable para consumo doméstico, caso similar a otros reportados en los Estados Unidos, meses atrás.

Entrevistado en el programa “Piensa Verde” especializado en medio ambiente, el Prof. Tomás Ávalos Sánchez, Investigador y director de la carrera de ingeniería y tecnologías ambientales de la Universidad Tecnológica de Jalisco, abordó desde diversos enfoques este tema; “Es un problema multifactorial y complejo, existe una desinformación entre las personas al creer que todo lo que proviene de la naturaleza viene limpia, por ser de la naturaleza y ese es un grave error”.

La situación apremiante que desencadenó una psicosis en Canadá, respecto a la presencia de Plomo en la red de agua potable de muchas ciudades, no es nuevo, ha sido consecuencia de políticas que en su momento fueron aplicadas para beneficiar a la sociedad y ahora son obsoletas, así lo explica el investigador Ávalos Sánchez, “Unos de los problemas que enfrentan algunas ciudades de Canadá, es que se encuentran cercanas a otras de los Estados Unidos, que a su vez poseen mucha industria altamente contaminante, empresas que manufacturan productos químicos y desechan sus aguas de los procesos a la cuenca del río, aguas abajo, esa misma agua es potabilizada y enviada al sistema hidráulico que llega a los hogares; pero el proceso potabilizador que se usa internacionalmente trata de asegurar que no lleve microorganismos patógenos (Bacterias o Virus) y tenerlo en limites que no excedan pero hay muchas macromoléculas que no son eliminadas por esos procesos, tales como: hormonas, pesticidas, medicinas y otras peligrosas para la salud, que al ser ingeridas directamente de las redes de agua potable, producen otro tipo de afectaciones”.

Contrariamente a lo que se cree, que el agua más pura es aquella que se obtiene de glaciares e incluso, marcas europeas que aseguran tener en sus botellas plásticas el mejor líquido del planeta, tampoco es cierto, explica el profesor investigador de la UTJ, “Ni el agua de los Alpes suizos, se encuentra totalmente `libre de pecado´, y por qué razón, durante los procesos naturales de congelación y que los glaciares y las montañas se cubren de nieve, experimentan un proceso de arrastre, el cual va acumulando sustancias contaminantes, ajenas a la naturaleza del agua. Si estamos pensando que esa agua proviene directamente de la nieve es agua limpia, estamos equivocados, en este momento le puedo decir que en los Alpes suizos se están encontrando sustancias que fueron utilizadas en la segunda guerra mundial que fueron condensadas y quedaron atrapadas y son un problema de contaminación, están modificando la genética de plantas y animales”.

En nuestra cultura popular e idiosincrasia nacional, la creencia de que el agua extraída de pozos profundos, contienen mayor nivel de pureza y bienestar; lo cual está muy lejos de la realidad debido a que por su naturaleza, en el agua dulce extraída del subsuelo elementos químicos como el Arsénico y el Flúor siempre se encuentran presentes.

A diferencia del Flúor que puede ser detectado a través de manchas en la dentadura de las personas que lo consumen en cantidades abundantes, provocando un problema de apariencia estética. El Arsénico, es un elemento químico que una vez ingerido, no es desechado por el cuerpo humano. Por el contrario, es acumulado en el organismo, reaccionando y deteriorando la salud de las personas.

Sin embargo, en México este problema pasa de “noche” para las autoridades sanitarias, al igual que otros muchos que se han consolidado como factores de riesgo y contaminación de los mantos freáticos y yacimientos de agua subterránea, manantiales, al igual que otras fuentes proveedoras de agua para consumo humano, que han sido contaminadas por lixiviados procedentes de basureros, escurrimientos producidos en tiraderos de componentes electrónicos, baterías, elementos biológicos y descomposiciones industriales que no son manejados de manera adecuada.

Estos depósitos a su vez, son los que proveen del líquido a empresas que ignoran el grave problema que implica consumirla, es extraída en el mejor de los casos para someterse a procesos potabilizadores, aunque no los de tercera generación como la ósmosis inversa, cuyo procedimiento resulta costoso. En la actualidad, las aguas que son utilizadas en expendios de agua a “granel” esparcidos por colonias populares, obtienen su materia prima de pozos profundos, sin embargo las autoridades sanitarias parecen permisibles ante la realidad y el riesgo de salud que se encuentra latente.

Aunque son pocas las empresas embotelladoras de agua, a nivel nacional, que garantizan que el agua que venden fue sometida a ósmosis inversa, la gran mayoría de lugares denominados “potabilizadoras”  no lo tienen, ya que para dar la apariencia de un agua de calidad, aplica cloro, carbono, resinas pulidoras y filtros, pero no ósmosis.

Otras personas consideran que el agua embotellada para su consumo individual; por tener etiquetas y marcas reconocidas, registros sanitarios y otra información complementaria, son garantía de seguridad al consumidor, tampoco es cierto. “Existe un fenómeno físico químico denominado migración de compuestos, sucede en todos los recipientes, incluso los mas inertes como el vidrio, se trata de la interacción entre el envase y el contenido, dependerá de las características químicas del contenido, la temperatura, acidez, tiempo de almacenaje y exposición en  condiciones de intemperie, temperatura, etc., un ejemplo palpable es lo que sucede cuando se conserva en refrigeración un recipiente plástico conteniendo alimentos, un guisado o algún otro alimento procesado, este mancha al recipiente, a eso se le llama migración de compuestos. Lo pero no es que se manche el recipiente, el efecto también fue inverso, partículas plásticas del recipiente también migraron al alimento, situación que se agrava cuando un acelerador como el microondas actúa calentando este alimento,  fundiendo el plástico imperceptible pero mezclado con el alimento; lo mismo sucede con el agua embotellada expuestas a condiciones no controladas”.

En la mayoría de las entidades federativas, poblaciones rurales principalmente, utilizan los pozos como proveedor principal de este recurso hídrico; en el occidente de México, Jalisco ha figurado en problemáticas de salud pública provocadas por la contaminación del principal río que cruza la entidad, proveniente desde el alto Lerma en el Estado de México, llegando al lago de Chapala y desembocando en el océano Pacífico, el río Santiago.

Cientos de casos han sido documentados, la contaminación de sus aguas que son utilizadas por habitantes de comunidades como Juanacatlán, El Salto, Poncitlán y otras, coinciden en que los cánceres, enfermedades renales y otros padecimientos que han causado la muerte de habitantes en esta zona, tiene que ver con el agua que consumen.

Las conformación orográfica e hidrológica que conforma el terreno en algunas zonas cercanas a la capital jalisciense propicia condiciones de riesgo, asi lo comenta el investigador, “aquí en la zona metropolitana de Guadalajara, en comunidades muy extensas como Santa María Tequepexpan, Agua Blanca, se explotan muchos pozos profundos que contienen altas concentraciones de Arsénico y Flúor, sin embargo, existe un verdadero problema de salud, que la autoridad parece desconocer, y personas que ignorando la realidad, ejercen un comercio peligrosamente contaminante, en donde intervienen repartidores de agua en pipas, al igual que otros vivales que se adjudican la propiedad de estos lugares con fines especulativos.

En consecuencia, debido a la carencia de infraestructura hidrológica adecuada, en miles de domicilios que no se encuentran conectados al sistema intermunicipal, su única opción es hervir el agua para su consumo, situación que es un arma de doble filo, a decir del especialista Ávalos Sánchez “se tiene la creencia de que hervir el agua elimina riesgos a la salud de quien la bebe, si bien es cierto que elimina microorganismos patógenos, no sucede lo mismo con los químicos disueltos en el líquido, al hervirse, dependiendo de la evaporación producida por el calentamiento, da como resultado que los elementos inorgánicos se concentren aún más.

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