«GARCÍA» LIMPIA TRAYECTORIA DE TRES GENERACIONES AMIGABLES CON EL MEDIO AMBIENTE.

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Guadalajara, Jalisco, es en el occidente de México, mucho más que una gran metrópoli en constante crecimiento. Hoy en día es considerada un verdadero reto para todos aquellos pioneros y emprendedores, inmersos en la era de la tecnología y el internet.

Infinidad de historias giran en torno al desarrollo y el posicionamiento en México y el mundo, al igual que otras situaciones que cambiaron la cultura comercial y productiva de la segunda ciudad más importante del país.

Esta historia se remonta a la década de los setentas, Guadalajara era una importante ciudad de transacción comercial y pujante industrialización; talleres y pequeños negocios florecían en el área metropolitana y principalmente en colonias, entonces populares, la del Fresno, Santa Teresita, el Retiro, entre muchas otras.

Hace cuarenta años, en lo que fuera un pequeño cuartito de una modesta vivienda del barrio de San Andrés, inició el señor José Guadalupe García López a producir un jabón, pero respetando la fórmula que experimentados maestros jaboneros venían realizando décadas atrás.

Así con la ayuda de esos maestros, Don José Guadalupe puso en marcha sus conocimientos adquiridos de cuando trabajó en una empresa española que elaboraba jabones de excelente calidad, a la edad de los 17 años. Siendo ya cabeza de familia, fabricó el primero de muchos tipos de jabones «amigables con la naturaleza», el tradicional jabón amarillo para lavandería.

Pero el resultado no fue un simple jabón de lavandería, sino un verdadero producto sanitizante biodegradable, con características antisépticas, limpiadoras y accesible a la economía doméstica.

A diferencia de otros productos comerciales de su tipo, el jabón de lavandería «García» no utilizaba sustancias de origen animal ni derivadas del petróleo; convirtiéndolo en poco tiempo, en el jabón diferente y con olor a pino. Característica obtenida por uno de sus ingredientes activos, la brea de esta conífera.

Años más tarde correspondió a sus hijos participar en esta empresa familiar, a decir de Don José Luis García, su padre les dio estudio a todos sus hermanos, 13 en total de los cuales viven 11, al recibirse de Ingeniero Agronomo, el reto fue el dar a conocer todos estos beneficios que el producto poseía, pues no solamente era biodegradable, práctico, económico, eficaz y eficiente, inocuo al contacto con la piel de quien lo utilizaba y cuidadoso con las fibras de los textiles. Totalmente diferente a los detergentes en polvo elaborados en base a químicos agresivos derivados del petróleo.

Fueron los mismos clientes quienes comenzaron a compartir las experiencias positivas por la utilización de este producto, que pidieron a los «García» fabricaran jabones de tocador, más especializados, pues si bañarse con jabón de lavandería (conocido como amarillo o de pan) era benéfico pues observaban desaparición de lesiones en la piel, acné, espinillas y otras irregularidades.

Así nació la línea de jabones de tocador, constituida por una docena de sustancias activas que combinadas con la base y la formula natural del jabón «García» que fue recibida con mayor aceptación entre el público consumidor.

Tepezcohuite, Avena, Manzanilla y Miel; Carbón activado, Cacahuananche, Sábila, Chile, Lavanda, Caléndula, Algas Marina con Naranja, Neem, Azufre entre otras materias primas naturales que son parte esencial de esta línea dermo limpiadora.

Un «granito de arena» a favor del medio ambiente es responsabilidad de cada ser humano, cambiar los hábitos de consumo puede fortalecer ese compromiso con la naturaleza, una buena opción es cambiar los detergentes elaborados con químicos tóxicos, usted aporte «el suyo», pruebe los productos «García» orgullosamente mexicanos y amigables con el medio ambiente.

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